Propuesta de estrategia común

El Reino de España se ha sostenido y está prácticamente colgado del hilo  del consenso político, del  pacto social.  La colaboración de clases ha dado lugar a un sistema político que, para cubrir su ilegalidad e ilegitimidad histórica, ha desarrollado un cuadro de unidad  nacional en torno a la  defensa de la Monarquía. Cristalizado en un Estado de tipo clientelar, vertical, en el que sindicatos mayoritarios, partidos parlamentarios y, de otra parte, asociaciones, así como la prensa, las televisiones, etc. dependen política y económicamente  del Estado, de sus presupuestos; un sistema destinado en última instancia a estrangular toda expresión de independencia de la sociedad y, en particular, de la clase obrera.

Un verdadero ejército de liberados sindicales, de alcaldes y concejales, diputados, senadores, asesores…, subvencionados por el Estado para así imponer la razón de Estado a toda la sociedad.

Las alianzas internacionales y la propia élite nacional lo han acabado sometiendo, como Estado imperialista de tercera, a los dictados de la UE y de la OTAN.

UNA SITUACIÓN DE CRISIS POLÍTICA E INSTITUCIONAL.

La crisis económica internacional ha encontrado en España uno de los eslabones débiles del sistema imperialista mundial. Aún se escuchan los ecos de los debates entre ‘socialistas’ y ‘populares’; para los primeros, se estaba a punto de superar económicamente a Italia, a Francia; para los segundos, había que devolver a España al sitio que el pertenece en la escena internacional. Debate falaz, tendente a esconder la cruda realidad, la de un país con seis millones de parados y otros tantos millones de precarios y mal pagados donde su sistema productivo quedó amputado por las reconversiones impuestas por la CEE. Economía de servicios dependiente  del turismo, una vez que se hundió el tocomocho bancario del suelo y del ladrillo.

Andalucía, gobernada durante más de tres décadas por gobiernos del PSOE, tiene uno de cada tres habitantes en paro, mientras el latifundio recibe grandes subvenciones para que las tierras se mantengan en baldío.

El sistema financiero, la niña bonita del tinglado, es deudor a los prestamistas internacionales de las hipotecas y préstamos concedidos. Su bolsa se hunde cada día. Desde 2011 sus resultados le dan el titulo de la peor Bolsa del mundo. Las grandes empresas del Ibex 35 hacen sus beneficios (el 60% de los ingresos se generan en el exterior) sobre todo en las operaciones neo-coloniales en América Latina, cuestionadas por las recientes expropiaciones de YPF Y Red Eléctrica, cuyas instalaciones en su día fueron prácticamente regaladas por los gobiernos de turno de Argentina y Bolivia, respectivamente, excusándose en la crisis, de la misma forma que hoy nos imponen privatizaciones de empresas públicas amparados en las mismas excusas.

La economía no existe sin política: las múltiples medidas de contrarreforma tomadas por los gobiernos socialistas o populares no han hecho sino destruir sectores enteros, y riqueza social, pisoteando  los derechos sociales de los trabajadores y las trabajadoras.

Analistas económicos auguran que la política de ajuste debe destruir en torno a un treinta y cinco por ciento de los salarios, las pensiones, y de las inversiones públicas siguiendo el ejemplo alemán, del que ya se están viendo las consecuencias, con millones de personas en situación de precariedad laboral y con una visible degradación e, incluso, ausencia de servicios públicos esenciales en dicho país.

La Organización Internacional del Trabajo rechaza las políticas de austeridad de los gobiernos españoles. Para la OIT las medidas de austeridad “han afectado al crecimiento y al empleo en el corto plazo y, por el momento no se ha traducido en la reducción significativa del déficit fiscal”.

El Reino de España y su sistema especulativo decadente no podrá  pagar sus deudas internacionales por mucho que  intente arrancárselo a los trabajadores y a las trabajadoras. (El crédito solicitado por la banca española al BCE se multiplicó por cinco respecto al registrado en marzo de 2011). Cuando se habla del necesario rescate de la  UE, se obvia que hace ya meses que el gobierno de la Monarquía es una oficina de traductores de las órdenes de Bruselas, controlado e intervenido por los prestamistas internacionales.

La depresión económica avanza, el Banco de España avisa de que lo peor está por llegar, bajo los efectos de una doble recesión. La peor situación que se ha vivido después de la guerra 36-39.

El mismo Presidente del  Gobierno es el que argumenta sus medidas contra la población diciendo que no hay dinero: no hay dinero para educación, no hay dinero para sanidad…, pero sí hay dinero para mantener los privilegios de la Monarquía y de la Iglesia, como para los beneficios de los banqueros y grandes empresarios, que situaron su poder heredado de Franco por encima de la Constitución otorgada.

El desgaste y decadencia de la Monarquía, ligada a la crisis económica y política, a  los escándalos de corrupción, después de más de tres décadas, es una evidencia. Aún y así, el principal sostén de la Monarquía sigue siendo cosa, fundamentalmente, de los sindicatos oficiales y de la ‘izquierda oficial’, todo a cambio de la participación institucional en el reparto de subvenciones.

Las correrías por África del titular de la corona, el enmierde de las empresas de la corona y la corrupción de su casa-familiar han saltado a primer plano de la actualidad política. Todo un síntoma de que el pueblo no está por soportar por más tiempo los privilegios reales.

UNA SITUACIÓN PRE-REVOLUCIONARIA

Entramos en un nuevo periodo de la lucha de clases caracterizado por la incapacidad de la forma de dominación estatal (la Monarquía) de resolver los problemas más acuciantes de la mayoría de la población. Es decir, los de de arriba no pueden seguir gobernando como lo venían haciendo, y los de abajo no quieren seguir gobernados en la forma y manera que lo están siendo. Los dos elementos que constituyen una crisis política.

Crisis política que aparece cruzada, de arriba abajo, de las continuidades y rupturas del Régimen, que, en un contexto de quiebra, se concentra en la falta de representación democrática de los partidos oficiales con respecto a la gran mayoría de la población, que no vota, vota por miedo o, en el caso de aquellas personas que votan convencidas, ven cómo las políticas no se corresponden con los programas presentados durante la campaña electoral.

Vivimos, por tanto, en una situación de tipo pre-revolucionario. Frente a los planes de destrucción en marcha sólo cabe la movilización generalizada de masas. La Huelga General del 29 de Marzo puso de relieve la relación entre las clases fundamentales: el intento de estado de excepción del Gobierno se estrelló en la movilización obrera y popular.

Retomar la huelga general, para echar abajo las medidas de contrarreforma, será una constante en todo este periodo de lucha de clases.

El único espacio para la movilización de masas fuera del control del Estado son las luchas sociales, muchas de las cuales han confluido en las Asambleas Populares del 15M. La heterogeneidad de propuestas surgidas de estas asambleas observamos que tiene como eje común la Res Pública, es decir, las consignas relativas a la defensa de lo público, de los derechos sociales y de la lucha por la participación de la población en la toma de decisiones políticas.

Las Asambleas del 15M debemos debatir a fondo para establecer que la defensa del derecho a la vivienda contra los desahucios, del agua frente a las privatizaciones, así como la lucha contra la carestía de la vida, necesitan un eje unitario, un hilo conductor, que no es otro que la lucha común contra el modelo de Estado, con el Rey a la cabeza.

LA NECESARIA REFERENCIA REPUBLICANA.

Hace falta una referencia democrática de masas, republicana, constituida en la movilización.

La recomposición política y sindical sobre la independencia de clase, que vendrá de la descomposición de las expresiones oficiales, estará directamente relacionada con los procesos de crisis, de descomposición del Estado clientelar de la Monarquía. El Estado no puede seguir pagando en la forma en que lo hacía a las burocracias sindicales y políticas. Cuando los aparatos de CCOO, UGT e IU claman por un nuevo pacto social, le están ofreciendo a la Monarquía una nueva botella de oxígeno, pero, a diferencia de la que le ofrecieron en la ‘transición’, hoy sus limitadas fuerzas hacen que dicha botella esté casi vacía.

Toda la estructura del Estado, cara, ineficaz y corrupta, debe ser puesta democráticamente boca abajo. En la calle se demanda un verdadero gobierno de los pueblos en las localidades, el verdadero autogobierno de las autonomías y todos los poderes del Estado para la asamblea soberana.

Entendemos la lucha contra la Monarquía como una lucha estratégica que aúna todas las reivindicaciones y exigencias de la mayoría de la población,  que no podrá sino establecer  la necesaria alianza de las reivindicaciones de trabajadores y pueblos.

Una pequeña muestra, pero muy significativa, de la nueva situación política y del desgaste político de la Monarquía la tenemos en las resoluciones plenarias de varios ayuntamientos, como el  Ondarroa, aprobando mociones por las que se pide que se “impulse un proceso constituyente hacia la República”. Se trata del décimo municipio de Euskal Herria que llama a la República mediante acuerdo plenario.

En el Ayuntamiento barcelonés de Berga se aprobó recientemente declarar al Rey persona non grata, lo que implica la prohibición de acercarse al municipio.

El distrito barcelonés de Grácia ha acordado el 4 de Mayo que la plaza actualmente denominada de Joan Carles I recupere el nombre por el que es conocida popularmente, de Cinc d’ Oros, y la simbología republicana de su obelisco, dedicada a Francisco Pi y Margall, presidente de la primera república.

La lucha por la República, consigna común de toda expresión organizada que aspira a ayudar al movimiento por la revolución española, no se reduce al cambio de un rey por un presidente. República en la España de nuestros  días es un llamamiento decidido –sin igual- a la ruptura con la herencia franquista, a la libre determinación de los pueblos oprimidos, a la reconquista de los derechos de los trabajadores.

República es también un llamamiento a los jóvenes a dejar de ser espectadores, a tomar los asuntos en sus manos como aliados de los trabajadores y las trabajadoras. Y, sobre todo, es un llamamiento a la clase trabajadora a realizar, por sí misma, con sus organizaciones liberadas del yugo clientelar, sus reivindicaciones y aspiraciones como clase, a una verdadera República de  los trabajadores y de las trabajadoras.

ESTRATEGIA DE MOVILIZACIÓN POR LA RUPTURA CON LA MONARQUÍA.

La estrategia que proponemos se resume en los siguientes términos: Si con Monarquía no hay democracia, es la hora de romper con la Monarquía. Como propuesta dirigida a todas las expresiones sindicales y políticas que se reclaman de los intereses de los trabajadores y de la democracia, y que toma diversos contenidos y expresiones.

No se trata, por tanto, de denunciar a los colaboradores de la Monarquía; se trata, por el contrario, de ayudar a abrir, de manera práctica y concreta, el camino a la movilización de todos y todas contra la Monarquía, como se hizo en la Huelga del 29. Tomando la iniciativa, imponiendo la unidad.

Hay que retomar en unidad la Huelga General. Ésta es una consigna clave para romper los bloqueos burocráticos de la concertación sindical oficial de CCOO y UGT. El camino de comités por la Huelga está abierto en los centros de trabajo, de estudio, en los barrios, como instrumentos de la lucha por la unidad que ofrecerán posibilidades de construir expresiones independientes, cuyo referente general no puede ser sino el de la lucha contra la Monarquía, por la República.

Las manifestaciones del pasado 14 de Abril evidenciaron el desajuste político existente entre la situación y las consignas, entre la situación y los cortejos… Es preciso repensar la República y sus condiciones actuales, no como propaganda general, sino como agitación y movilización.

Romper con la Monarquía es el eje político de unidad para todas las organizaciones que se reclaman de los intereses de los trabajadores y las trabajadoras, también la exigencia de libertad para presos y presas políticos y la anulación de sanciones gubernamentales. Romper con la Monarquía es, en exigencia de democracia y justicia, el procesamiento de la Familia Real involucrada en casos de corrupción; romper con la Monarquía es actuar decididamente contra la impunidad del Jefe del Estado en los crímenes franquistas…

Estrategia de agitación y movilización que pasa por constituir los colectivos, las alianzas, los comités de acción y las propuestas de agitación-movilización necesarias en cada momento.

Para los clásicos de las organizaciones sindicales, políticos que configuraron a los trabajadores como clase, las consignas de separación Iglesia-Estado, el derecho de los pueblos y el derecho a la tierra reunían las principales reivindicaciones que llevaron a la lucha de masas a acabar con la monarquía Alfonsina. Ochenta y un años después, estas exigencias siguen de actualidad, y a ellas se superpone la que hace referencia al recate de la soberanía conculcada por las entidades políticas/militares que someten al país a las decisiones de destrucción y guerra  del imperialismo.

LIBRARSE DE LA UE Y DE LA OTAN

La situación de quiebra económica, de corrupción generalizada, de crisis de dominación política de la Monarquía sometida a la Unión Europea, a la OTAN (que nos obliga a gastos militares y a intervenir en todas las guerras), tiene una  consigna centralizadora general, que no es otra que la ruptura con los planes de destrucción económica y de regresión social de Bruselas.

Concretada en NO al Pago de la Deuda (La deuda pública no es de los trabajadores ni de los pueblos), NO a los planes de guerra, suspensión de la compra de armamento, retirada e incondicional de las tropas españolas de los países que ocupa con los ejércitos imperialistas.

La ruptura con la UE y con la OTAN (yugos que impiden la soberanía de todos los pueblos y el ejercicio de la democracia más elemental) se constituye en una consigna centralizadora de todas las demandas contra las políticas de ajuste y pacto social. Consigna que abre la puerta a aquellas que hacen referencia a la lucha directa contra el gobierno y la Monarquía.

¡Abajo el gobierno cipayo de la Monarquía! La lucha por la República es inseparable de la promoción del verdadero gobierno soberano del pueblo, tomando en sus manos todos los poderes, es decir, la exigencia democrática de Asamblea del pueblo, de los pueblos en nuestro caso, para poder gobernarse a sí mismos, concentrando todos los poderes del Estado. Por ello las consignas ¡Fuera las Cortes colaboracionistas de banqueros, especuladores y prestamistas! ¡¡Asamblea Constituyente República!! aparecen en continuidad con las primeras como conjunto de consignas políticas para la agitación y la movilización del periodo.

 

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