La gran paradoja: Presupuestos del Estado contra los intereses de la nación

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC

La presentación de los primeros Presupuestos Generales del Estado del Partido Popular ha puesto de relieve bien a las claras la amenaza tan grande que se cierne sobre las clases trabajadoras.

Puesto que se hace un análisis más detallado de sus diversas partidas en otras páginas me limitaré aquí a señalar algunas cuestiones generales que me parece que hay que tener en cuenta para contextualizarlos y valorarlos.

En primer lugar, son unos Presupuestos oportunistas. Muestran a las claras que el Partido Popular posterga los intereses nacionales cuando de defender los suyos se trata, como así confirma el que se retrasara su presentación hasta justo después de que se celebraran las elecciones en Andalucía y Asturias. Tratar de lograr réditos electorales ocultando sus verdaderas intenciones a costa de retrasar medidas que el propio gobierno consideraba urgentes indica por qué tipo de dirigentes políticos estamos siendo gobernados.

En segundo lugar, son unos Presupuestos improvisados y muy poco rigurosos. Diversas circunstancias lo prueban. Entre ellas, la sobrevaloración del presupuesto de ingresos como consecuencia del optimismo en la estimación de recaudación y de reducir la magnitud que va a tener el efecto recesivo del recorte de gastos. Y por el lado del gasto, se infravalora sobre todo el gasto a realizar en pensiones y en protección al desempleo. Esto último es especialmente claro si se tiene en cuenta que el propio ejecutivo prevé un aumento del paro en 600.000 personas.

Y, además de ello, la falta de rigor de los presupuestos quedó indisimuladamente en evidencia cuando una semana después de presentarlos se anunció un recorte adicional de 10.000 millones de euros en áreas estratégicas y que, por ello mismo, se supone que deberían haber sido objeto de un tratamiento mucho más atento y cuidadoso en la primera versión de los Presupuestos.

En tercer lugar, los Presupuestos son claramente recesivos y, como decimos los economistas, procíclicos, es decir que en lugar de corregir el rumbo de nuestra economía sacándonos de la recesión nos van a hacer que profundicemos en ella. Eso es así por varias razones. Una, que reducen el gasto total en gran cantidad y cuando la economía está en gran atonía, sin impulso, sin demanda ni actividad suficiente, lo que se necesita es incrementar el gasto que la dinamice y no al revés. Al recortarlo, se vendrá aún más abajo. Otra es que, para mayor abundamiento, se recortan gastos que son los motores de la actividad a corto, medio y largo plazo. Recortar más de un 30% la inversión en ciencia es hipotecar nuestra economía y nuestro desarrollo social durante años, como también lo es reducir el gasto en educación o en formación de los desempleados (todos los cuales son ya de por sí mucho más bajos que los de otros países europeos). E igual podría decirse del recorte en infraestructuras que además afecta sobre todo a las que podrían tener un impacto más favorable mientras que se salvan en mayor medida otras realmente improductivos y despilfarradores como las del AVE (solo en un tramo gallego se gasta prácticamente lo mismo que se recorta en I+D).

En cuarto lugar, los Presupuestos son falsamente de austeridad. No se aprovechan para acabar con gastos fiscales que solo benefician a las rentas más elevadas o a las grandes empresas. Incluso se ha recuperado la deducción a la vivienda que es injusta, inflacionista y un incentivo del peor modelo productivo de nuestra economía. Muchos recortes se realizan acompañados de medidas que suponen gasto a favor de servicios privados y en ningún caso se ha realizado previamente al recorte un estudio de optimización del gasto. Primero se ha dado el hachazo y luego se ha tratado de justificar diciendo que se hace para mejorar. Una excusa falsa y a veces acompañada de mentiras, datos erróneos y explicaciones vergonzosas por su falta de rigor como las que ha proporcionado el indocumentado Ministro de Educación.

En quinto lugar, los Presupuestos son un atentado gravísimo al bienestar de la mayoría de la población. Se mire por donde se mire los recortes suponen una pérdida de poder adquisitivo, de derechos sociales y de recursos. Su efecto, como ya se ha podido comprobar en otros países, será sin lugar a dudas el incremento de la desigualdad que está en la base de las más graves perturbaciones económicas, y de la pobreza, la pérdida de cobertura sanitaria y educativa, la mayor desatención a las personas que necesitan cuidados, la caída en la esperanza de vida y, como consecuencia de todo ello, la pérdida de potencial humano y de motores para el progreso.

En sexto lugar, los Presupuestos para nada se proponen modificar un modelo de crecimiento que es insostenible. Hacen buena la afirmación del eterno candidato a la Junta de Andalucía y tercero en la cúpula dirigente del PP, Javier Arenas, cuando dijo que la economía sostenible es “una milonga”. Ya se pudo comprobar que así piensa también el gobierno cuando acordó acabar con la ayuda al desarrollo de las renovables y que su voluntad es la de seguir apoyando las energías sucias y más caras con tal de beneficiar a las grandes empresas y grupos financieros que las participan.

En séptimo lugar, se trata también de unos Presupuestos reaccionarios en el pleno sentido de la palabra. A pesar de que se trataba en la mayoría de los casos de partidas poco cuantiosas, se ha optado por hacer desaparecer o dejarlos reducidos a su mínima expresión conceptos muy significativos como los fondos de integración a los inmigrantes, de apoyo a la igualdad, lucha contra la violencia de género, o cooperación al desarrollo.

Y, finalmente, también son unos Presupuestos impuestos y sometidos a intereses extranjeros puesto que es evidente que se hacen al dictado de “los mercados” y del gobierno alemán (que se encargó de dar su vergonzoso visto bueno antes que nadie). Y también ilegítimos por cuanto que asumen sin más el pago de intereses de una deuda que lo es, al ser el resultado de la complicidad del Banco Central Europeo con la banca privada y de la manipulación artificial de los mercados por los grandes especuladores y que es necesario repudiar por odiosa. Como ha reconocido el propio Ministro de Economía son los presupuestos de una economía intervenida.

En definitiva, los Presupuestos que ha presentado el gobierno del Partido van a empeorar la situación económica a corto, medio y largo plazo, deterioran las estructuras y servicios de bienestar y la capacidad de generar actividad y empleo de las pequeñas y medianas empresas, empeoran las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, mantienen gastos superfluos e improductivos a favor de las grandes empresas, de los bancos y de la industria armamentística o de la Iglesias católica, cuando tanto se habla de austeridad, no avanzan en ningún caso hacia un nuevo tipo de modelo productivo y confirman que nuestros gobiernos carecen de dignidad y de patriotismo para defender los intereses generales de España. Como he dicho en otro lugar, vienen a ser una simple traición puesto que someten a nuestra ciudadanía a la voluntad de los mercados y de los poderes financieros.

Publicado en Mundo Obrero

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