Sacrificios y privilegios

Xavier Caño Tamayo – ATTAC-Acordem.

En 2005, cuando aún no había estallado la crisis, Ángela Merkel, elegida cancillera de Alemania, anunció a los alemanes que tendrían que hacer sacrificios. Y en abril de 2011, en plena tormenta de deuda griega, volvió a pedir sacrificios, pero esta vez a toda la ciudadanía europea. Pedir sacrificios se ha convertido en una moda europea.

En España, el alcalde de Madrid dijo que habrá que hacer sacrificios para superar la crisis; el nuevo presidente de la patronal española también reclamó sacrificios y desde el Partido Popular se avisa de que Rajoy (presunto próximo presidente) pedirá a los españoles que se aprieten el cinturón cinco años por lo menos. Una larga lista de privilegiados piden más sacrificios. No basta con congelar las pensiones, recortar salarios ni amputar presupuestos sociales que supongan deteriorar la salud y la educación. Para salir de la crisis, sacrificios. Austeridad.

Pero, como ha escrito Vicenç Navarro, “establecer un límite de gasto público elimina una herramienta del Estado para estimular la economía que requiere un crecimiento muy notable del gasto público. Nunca antes un país ha salido de una recesión o depresión sin aumento muy notable del gasto público. Tanto Joseph Stiglitz como Paul Krugman han indicado que las políticas de austeridad nos llevan a una gran recesión”.

Políticos, banqueros y grandes empresarios reiteran que la ciudadanía se ha de sacrificar. Más austeridad. Los más desvergonzados incluso pontifican que es inevitable porque la gente común ha vivido por encima de sus posibilidades. Es lo bueno de repartir responsabilidades: nadie tiene culpa de nada. Lo del pecado colectivo es un truco que funciona de modo genial desde siglos; que se lo pregunten a la Iglesia. Pero lo cierto es que la mayoría de la población no ha vivido por encima de sus posibilidades sino que ha sufrido un lento pero imparable descenso de salarios y de renta social (la que satisface sus derechos sociales) en las últimas dos décadas, como han documentado ampliamente Navarro y Juan Torres, entre otros.

¿Acaso se ha excedido el 70% de los asalariados de España que cobran, cuanto más, mil euros mensuales? La única demasía tal vez haya sido la contratación de hipotecas suscritas para comprar viviendas, pero está demostrado que fue la insaciable banca la que concedió hipotecas con calzador de modo tramposo y torticero y es responsable prioritariamente, por tanto, de ese exceso hipotecario.

Quienes deciden sobre asuntos que afectan a las vidas ciudadanas y pontifican desde sus privilegiadas, y lujosas torres de marfil que hay que hacer sacrificios deberían tener algo de decencia y dejar de pedir sacrificios que ellos nunca harán. ¿Cómo pedir más sacrificios a una ciudadanía con serios problemas?

Problemas como que una mayoría de jóvenes no pueda planificar su futuro, ni siquiera saber como le irá en este presente. Problemas como que 270.000 jóvenes hayan perdido el empleo en Cataluña en los años de crisis y que sea una abrumadora mayoría de jóvenes quienes sufren el desempleo. Más los jóvenes con trabajo precario y salarios de miseria, que son mayoría. Problemas como los de 1.645.000 personas sin trabajo en España que no reciben ningún subsidio ni ayuda alguna. Problemas como los de demasiados ciudadanos y ciudadanas que ven escandalosamente retrasados la intervención quirúrgica, prueba diagnóstica o tratamiento médico que necesitan. O que tengan que desplazarse veinte kilómetros para ser atendidos en un servicio de Urgencias, porque el gobierno autónomo ha cerrado y continúa cerrando decenas de esos servicios más centros de atención sanitaria primaria en Cataluña. Problemas como los de cientos de miles que han de recurrir a organizaciones asistenciales para comer. Cáritas ha ayudado últimamente a 800.000 personas, cuando en 2007 fueron 400.000… Personas a las que tampoco les alcanza para el alquiler o la hipoteca, ni para mantener la casa fresca en verano o caliente en invierno, ni para pagar el teléfono… Y quienes no sufren desempleo o precariedad completa soportan un alto nivel de incertidumbre. ¿Qué me ocurrirá la próxima semana? ¿Mantendré el empleo el mes que viene? Porque, aunque muchos cantos de sirena afirmen que controlar el déficit es el camino para crear empleo, aquí no crea empleo ni dios, mientras las empresas cierran, reducen plantilla o rebajan los sueldos.

En todas partes cuecen habas y en el cercano Portugal una quinta parte de población vive en la pobreza. Pero su primer ministro afirma que “los sacrificios son el billete de salida de la crisis”. ¡Qué risa! Tal vez el señor Passos ignore que “alimentar a la bestia sólo la vuelve insaciable”, como ha escrito Maruja Torres. La bestia, por supuesto, son los “mercados” que tienen nombre y apellidos. Pues gracias a la bestia resulta que incluso en la potente Alemania, uno de cada cuatro niños va al colegio sin haber podido desayunar según un informe de la ONU, que asegura que 2,5 millones de niños viven en la pobreza en ese desarrollado país… Además de haber sufrido también el descenso salarial. Y podríamos repasar lo que le ocurre a la ciudadanía en todos los países de la Unión Europea desde Reino Unido hasta Rumania, pasando por Italia, Grecia, Polonia, Irlanda, Chequia, Bulgaria…Y sucede que mucha gente lo pasa mal. Sin horizontes.

Lo pasan mal porque se quedan sin casa y con una deuda enorme. Pierden el trabajo a cualquier edad y, si tienen cincuenta años, ninguna posibilidad de encontrar otro. Si son mujeres de más de cuarenta no encuentran trabajo ni muy mal pagado. Mientras tanto, demasiados trabajadores, empleados públicos y funcionarios ven reducido o congelado el salario, mientras los precios aumentan y su capacidad adquisitiva disminuye inexorablemente…

Son situaciones que, por supuesto, no sufren ni de lejos quienes piden sacrificios. Por ejemplo, directivos de empresas del IBEX se aumentaron el sueldo un 20%: 1.000 millones de euros (y apenas son unos cientos). Más ejemplos. Los diputados del Partido Popular y PSOE consideran que cobrar más de 6.000 euros mensuales es una modestísima pensión vitalicia para los ex-presidentes del Gobierno y por eso bloquearon la iniciativa parlamentaria para declarar incompatible esa pensión con los enormes ingresos privados de los ex presidentes españoles. Otrosí, 31 cargos del Ayuntamiento de Madrid cobran más de 90.000 euros anuales. Numerosos nuevos alcaldes electos se han aumentado el sueldo como primer acto de gobierno. Y podríamos seguir y seguir…

La ciudadanía no tiene por qué hacer sacrificios, porque jamás ha de renunciar a sus derechos, que es lo que significan esos sacrificios. Más sacrificios, no. Sobre todo porque nadie de quienes reclaman sacrificios renunciará jamás a sus privilegios. Ellos nunca hacen el menor sacrificio.

Hay un viejo chiste procaz que lamentablemente viene al caso. Disculpen el exabrupto, pero explica qué significan las demandas de sacrificios. Dice así: un hombre explica a un amigo que no soporta ser sodomizado. El amigo le pregunta si eso es lo que más odia. Y el hombre responde confidencialmente que por encima de todo no aguanta que le soplen en la nuca mientras se lo hacen.

Esos sujetos privilegiados están soplando en la nuca de la ciudadanía cuando piden sacrificios.

Sacrificio es la renuncia o privación que se hace en favor de algo o alguien. ¿Por qué hacer sacrificios en favor de la minoría de siempre, sus sirvientes y cómplices?

fuente: Attac.

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